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  1. MARCO TEÓRICO

1.1 ¿Qué son las ofensivas universales?

Sin dudas que la enseñanza y entrenamiento de un sistema ofensivo universal es un tema muy amplio y que enrola muchos puntos en lo que es la planificación de los sistemas ofensivos de un equipo. Pero antes de ampliar sobre el tema es importante puntualizar y determinar qué son los sistemas ofensivos universales.

La definición es muy sencilla y podemos extraerla del artículo del ex seleccionador de la selección femenina española, Domingo Díaz (s/f),
“Un sistema universal es aquel que sirve para atacar cualquier tipo de defensa

Esos tipos de defensa son tanto individual, zonal (con todos sus tipos de variantes ej.: 1-2-2, 2-3, 2-1-2, 3-2, 1-3-1, etc.) mixta (cuadrado 1, triángulo 2, etc.), y defensas match-up, etc.

Cuando a principio de temporada pensamos en ofensivas para plantearle a nuestro equipo es inevitable dividir, algunas para las defensas individuales, otras para las defensivas zonales o defensas mixtas (como triangulo y 2 o cuadrado y 1), etc. Pero las ofensivas universales nos brindan la posibilidad de utilizar un sistema que se adapte a todas las variantes defensivas que nos plantee el rival.

Estas ofensivas buscan generar ventajas no sólo cuando se planta una defensa individual sino también cuando se enfrenta a una zona (ya sea par, impar o mixta), por lo que con pequeñas adaptaciones podemos utilizar un mismo sistema ofensivo.

1.2 ¿Qué buscan los equipos al plantearnos variantes defensivas?

Es importante analizar los motivos que llevan a un equipo a plantear defensas zonales; éstos son variados y en general dependen de momentos del partido. Por ejemplo, cuando se da una superioridad en el juego interno del rival, se puede contrarrestar reforzando esa zona con más de un jugador para crear superioridad y poder poner más resistencia a los pívots del rival y luchar mejor el juego interno.

Otro aspecto que se tiene en cuenta para utilizar la zona es cuando el equipo rival no cuenta con grandes tiradores, empleando una zona donde no se permitan las

penetraciones ni el ingreso del balón a la zona interna se puede agudizar ese problema del equipo rival.

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También cuando los equipos entran en problemas de faltas, se suele utilizar la defensa zonal ya que se reduce el contacto con los atacantes y se protege a los jugadores importantes para nuestro equipo.

El último aspecto que podemos destacar (aunque pueden encontrarse más) es la de cambiarle el ritmo al partido, muchas veces se busca quitarle revoluciones al equipo contrario, o también para generar más corridas luego de una defensa ya que los jugadores perimetrales quedan en la primera línea prontos para correr.

Giancarlo Primo (1986) sostiene que
“si el adversario aplica muy bien ciertos esquemas ofensivos que la defensa individual agresiva no logra contener del todo, el situarlo ante una defensa por zonas puede crearle grandes dificultades, ya que se obliga a los atacantes a cambiar su esquema ofensivo preferido en el caso de que pierdan buena parte del juego incisivo inicial, lo que de hecho, es muy probable que suceda.”

En esta frase se resume gran parte de lo que los entrenadores piensan al utilizar variantes defensivas para frenar el juego ofensivo del rival. Casi todos los equipos en el comienzo del encuentro defienden hombre y si el rival nos domina y encuentro goles muy fácilmente se intentará variar y defender diferentes zonas, o defensas combinadas o matcheadas, etc.

Tal como menciona Primo es también muy probable que el equipo ofensivo al ver esas variantes pierda el juego incisivo inicial, ya que seguramente buscarán 

variantes en sus ofensivas y plantear diferentes sistemas de los que querían utilizar. Ésta es una muy buena razón para utilizar las ofensivas universales, que permiten no variar ni los sistemas ni la forma de jugar del equipo y que tampoco tendrán que frenar y analizar qué defensa se les está planteando sino que mantendrán el sistema (con alguna variante), sea cual sea la defensa del rival.

1.3 ¿Por qué utilizar las ofensivas universales?

Teniendo a las ofensivas universales como herramienta, la pregunta que debemos hacernos los entrenadores es ¿Por qué utilizar estas ofensivas universales?

Pueden existir varias respuestas, pero seguramente la más importante es para evitar uno de los mayores problemas que les causan a los equipos los cambios en las defensas. Seoane (2010) entiende que “es difícil para el ataque la transición de una secuencia contra defensa individual a una secuencia contra las defensas en zona, puesto que los principios de ataque y sobre todo el número de posibilidades, su intensidad y su frecuencia son diferentes”. Cuando el equipo rival pasa de defensa individual a alguna defensa zonal, casi inevitablemente el equipo que ataca se bloquea y pierden varios segundos en darse cuenta qué defensa es la que enfrentan y qué ofensiva utilizar para atacarla. El bloqueo se manifiesta en pérdida de agresividad en la ofensiva, los jugadores casi inevitablemente al ver la zona frenan el pique, retroceden, dejan de atacar el aro y comienzan a pasar la pelota por el perímetro, haciendo ofensivas más largas y con menos profundidad.

Es importante analizar cómo construimos nuestras ofensivas y qué buscamos lograr al crear las mismas, para ver si las ofensivas universales se adaptan a lo que queremos lograr. Existen muchos fundamentos teóricos en cuando al armado de las ofensivas, pero podemos destacar un análisis del ex entrenador de la selección española Lolo Sainz (s/f), que en uno de sus tantos artículos habla sobre la construcción de los sistemas ofensivos, destacando 4 “ingredientes” necesarios para la construcción del ataque.

1.- jugadores con sólida formación de fundamentos, los jugadores deben dominar el tiro y el juego sin balón (bloqueos, cortes, etc.). Sainz también plantea que se debe lograr la agresividad del jugador, la sensación de equipo, lograr que los jugadores no jueguen automatizados sino que puedan utilizar su imaginación y que aprovechen los fallos defensivos.

2.- Primero son los jugadores y luego el sistema, el sistema hay que hacerlo siempre en función a los jugadores.

3.- Rebote ofensivo y balance defensivo, tener siempre un fuerte y previsto rebote ofensivo en cada posibilidad de tiro; al igual que prever el balance defensivo.

4.- Equilibrio de juego, tiene que haber tanto juego interior como juego exterior.

Parecen cuestiones bastante obvias, tener un equipo fuerte técnicamente es sin duda clave en la aplicación de cualquier ofensiva, si tenemos jugadores que no saben pasar, tirar o penetrar, serán menos las preocupaciones de los rivales a la hora de defenderlos.

El segundo punto es de gran importancia, ya que es un aspecto que muchos entrenadores suelen fallar. Muchas veces colocamos a jugadores en posiciones del campo que no son convenientes para él, y por lo tanto para el equipo. No podemos pretender que un jugador sea efectivo cuando le damos la pelota en lugares donde no sabe resolver. Por supuesto que lo ideal es tener jugadores totalmente completos, que puedan penetrar, tirar parados, tirar saliendo de unas cortinas  sucesivas, ser buenos pasadores, etc., pero debemos ser conscientes que no todos los jugadores tienen esas características y que a pesar que los  jugadores que tengamos puedan hacer muchas “cosas”, siempre tienen preferencia por determinadas posiciones. Por ejemplo prefieren salir para la izquierda después de una cortina directa, o prefieren recibir las cortinas indirectas a 45° para poder lanzar, etc. Éstas son las cosas que los entrenadores deben saber de sus jugadores, para poder sacar el mayor jugo y ser más efectivos a la hora de atacar. CONTINÚA EN SIGUIENTE ARTÍCULO

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