Nuestra selección femenina de baloncesto culminó ayer histórica y altamente meritoria escalada a la final olímpica. Ha sido un camino duro desde el preolímpico donde nuestras jugadoras han demostrado estar al máximo nivel gracias a su competitividad, entereza, trabajo colectivo y ganas. El resultado ante USA será lo de menos, dado lo inalcanzable del rival, si bien, sabemos que darán todo en la pista y que competirán al máximo de sus posibilidades como siempre hacen.

Cabe destacar el trabajo quirúrgico del coach Lucas Mondelo, fino en las rotaciones y excelso en el aspecto motivacional y por supuesto la garra y el carácter de todo el equipo. Todas las jugadoras han ejecutado su función a la perfección y ello ha permitido un juego coral, repleto en intensidad a lo largo de los 40 minutos en todos los partidos. La guinda ha sido el hambre de las jugadoras y su ambición para batir nuestra propia historia.

El juego de la nuestra selección ha sido contundente y efectivo, basado en la creación de juego de nuestra batería exterior, con mucha calidad en la generación de ventajas en el 1×1 y correctas lecturas a la hora de doblar a nuestro juego interior, pletórico en la brega y el trabajo sacrificado (bloqueos, rebote, cortes, defensa sin desmayo). El juego colectivo ha permitido integrar a todas las jugadoras en los partidos, permitiendo importantes momentos ofensivos de todas y cada una de ellas en situaciones claves de partidos igualados o en momentos de ruptura de los mismos a nuestro favor. Su estilo de juego es un gustazo para la vista.

Nuestra más sincera enhorabuena por este hito conseguido y esperamos que disfruten de su merecida final, y nosotros con ellas.

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