Tras más de década y media, la rueda que iniciaron en su movimiento los junior de oro en Lisboa 99 sigue girando de forma más o menos engrasada, pero siempre presente en su desplazamiento continuo en el terreno de la máxima rudy-seleccion-baloncestotecnicocompetitividad en este excelso y exigente deporte. Es sobrehumano, simplemente, mantenerse el máximo nivel durante tantos años y siempre con opciones en los pódium y medallas de Europeos, Mundiales y JJOO, si bien, este grupo liderado por los junior de oro nos permite año tras año seguir confiando a pesar de nuestra tendencia tan hispana de la crítica destructiva de nuestros líderes en la cumbre frente al apoyo incondicional con que se prodiga la afición en otras latitudes.

Nuestra selección ha pasado dos match ball tras una primera fase poco afinada, pero han llamado a la puerta una vez más gritando en alto: ¡¡Ya estamos aquí, como siempre¡¡

No importa si un jugador no anota de lejos, otro no defiende en exceso u otro mira el aro con timidez. Lo que sí importa es que este es un EQUIPO y la suma de todas sus partes genera un todo rico en variedad, efectividad, colmillo competitivo y orgullo. Eso es lo que nos diferencia de otras selecciones igualmente potentes individualmente hablando. Somos un equipo desde Lisboa y seguimos siéndolo, liderados por Mr. Pau Gasol: maestro de ceremonias tangible, humilde y orgulloso a la vez de su papel propio y de los gregarios de lujo que le secundan en este gran equipo nuestro.

Despidamos como es debido a esta dorada generación que nos ha demostrado una y otra vez y contra viento y marea que siempre estarán ahí, tocando con las yemas de los dedos la excelencia y compitiendo siempre como nadie. Nunca nos ha fallado en el cómputo global.

Respecto a lo que queda de competición, se abren unos cuartos de final igualados como nunca y con opciones para todos los equipos casi en igualdad de condiciones. Sólo USA está un peldaño por encima, que no deben descuidar como se ha visto en la primera fase. En el resto de enfrentamientos no habrá sorpresa, gane quien gane.
Nuestro partido contra Francia será un deja vu de años atrás de dura competencia. Muchas heridas abiertas y cerradas con los años, pero una batalla espectacular visual y emocionalmente nos espera.

Disfrutemos cada minuto.

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