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Autor Tema:Interesante Documento sobre De ganar y perder en Formacion
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Mensaje Interesante Documento sobre De ganar y perder en Formacion
on: March 19, 2011, 07:24
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Escrito por: Ángel De Juanas Oliva - angeldejuanas@gmail.com - Entrenador Superior de Baloncesto

Decía Rosie Pérez en la simpática película White men can`t jump1 algo así como: “a veces cuando ganas estás ganando, a veces cuando ganas en realidad estas perdiendo, a veces cuando pierdes estás perdiendo y a veces cuando pierdes, realmente ganas”. Creo que la frase exacta era mucho más reveladora, sobre todo en el contexto de un momento de confusión y conflicto entre la actriz y uno de los protagonistas.
Ganar, ganar y siempre ganar. Muchos entrenadores de formación tenemos este pensamiento. Pensamos que con la derrota contribuimos a formar jugadores con personalidades débiles que tienden a ser derrotistas y perdedores. Vivimos como un drama aquellos momentos en los que el rival nos mejora en algo y se lo transmitimos a los jugadores mostrando enfado, rechazo y otras emociones. Decimos con razón: es natural, nadie juega para no alcanzar la meta (en este caso ser mejor que el rival). Es justo y además es una característica del deporte: ganar.

Cuando ganamos las sensaciones positivas de haber jugado bien aumentan, por lo que la motivación general por nuestro deporte también se ve afectada. De la misma manera, ganar tiene un efecto sedante sobre las sensaciones negativas que vienen provocadas por haber jugado mal. Parece que ganar nos sirve para crecer en nuestra autoestima o cuanto menos para minimizar el sentimiento de baja competencia en alguna de nuestras destrezas. Estas y otras ventajas de la victoria nos llevan a justificar su búsqueda por encima de otras búsquedas menos felices. Por supuesto, la consecuencia es la exigencia de ganar siempre. Al querer ganar siempre encontramos un camino recto lleno de cosas bien hechas, en el que superamos los baches no sin esfuerzo pero si acostumbrados al éxito. Un éxito inmediato que necesita seguir teniendo éxitos para poder tener razón de ser. Entramos en la cadena del ganador. A ganar nos acostumbramos con cierta rapidez, lo bueno que tiene la victoria, la mayoría de las veces, es el placer que conlleva el haber logrado una meta y por supuesto conseguir no tener que echar la mirada atrás para recordar en el pasado algo desagradable.

Los entrenadores queremos formar parte de estas sensaciones, queremos huir de la derrota y que nuestros jugadores encuentren en la victoria aquello que nosotros algún día encontramos y todo aquello que no hemos conseguido. Es decir, queremos lo mejor para ellos pero también para nosotros. Si los jugadores tienen éxito traducido en victorias socialmente lo asociamos a un síntoma de trabajo bien guiado y realizado por el entrenador. El problema es que cuando jugamos contra otros rivales, nos encontramos que siempre hay alguien mejor que nosotros. Nos resistimos a esta idea pero en el fondo sabemos que es así. Cuando nos enfrentamos a otros rivales de un nivel de competencia parejo o superior al nuestro queremos seguir manteniéndonos en la cadena del ganador y muchas veces cueste lo que cueste. Para ello abordamos entrenamientos en los que de

una manera más o menos consciente promovemos que los que consideramos mejores tengan más posibilidades de serlo, y los que no lo son, sepan a ciencia cierta que rol es el que tienen. Provocamos inmovilismo de jerarquías, los buenos con los buenos, los menos buenos con los menos buenos. Utilizamos casi como únicas metodologías aquellas que diferencian a los jóvenes deportistas por niveles de competencia dentro de un equipo.

Clasificamos a los más jóvenes justificando que al trabajar con niveles de destreza similares los deportistas aumentan su rendimiento sea cual sea su nivel de competencia. Es cierto, es una buena manera de que el rendimiento individual se optimice. Sin embargo, esta manera de actuar deja en mal lugar a los menos capaces que ven, aún más si cabe, que son menos capaces que los otros. Este sistema metodológico, entre otras cosas, deja claro quienes son los jugadores a los que el equipo debe buscar y los que tienen las mayores responsabilidades dentro del grupo. Realmente, considero que se trata de un sistema metodológico como otro cualquiera, que tiene sus ventajas y desventajas pero que si se utiliza mucho contribuye a acentuar las diferencias dentro de un grupo, ya que apenas da oportunidad a que los jugadores buenos tomen contacto con los menos buenos y viceversa. Existen otras metodologías globales que facilitan la cooperación y colaboración entre los miembros de cualquier grupo sin coartar el máximo desarrollo de las competencias individuales. Consisten en tener en cuenta el objetivo global del entrenamiento, el objetivo concreto de una tarea y el objetivo individual de cada jugador. Recuerdo que hace poco Pepú Hernández2 en una conferencia o clínic de baloncesto dijo que había formado jugadores a los que para mejorar su destreza técnica en el fundamento del pase les prohibía botar en toda la sesión. Los límites, las normas para muchos y la flexibilidad de las mismas para otros, son herramientas que nos permiten la mejora individual fijando objetivos consecuentes a cada nivel sin separar, sin disgregar dentro de un pequeño colectivo heterogéneo. Recordemos que en las competiciones, unos y otros tendrán que compartir, espacio, tiempo, retos y emociones.

Muchos entrenadores indican: la vida real es dura y compleja. La selección forma parte de nuestro modo de vida. En esta ocasión también tienen mucha razón. Pero la selección muchas veces no es posible y otras no llega a ser todo lo deseada que hubiera podido ser. Incluso, cuando la selección es ideal existen problemas. Me viene a la memoria, el caso de una conocida empresa norteamericana que había hecho una de las más extraordinarias selecciones de talentos que jamás se habían hecho. Esta empresa gestionada por los mejores cerebros de un país, superpotencia mundial, fracasó estrepitosamente por tapar los pequeños fracasos de gestión de alguno de sus trabajadores. Ocultaron la imperfección y no pudieron controlar el impacto que más tarde tuvieron sus gestiones sobre su estructura empresarial. En el fondo, negar la imperfección, renunciar a la línea curva apostando por la línea recta del éxito y no hacer frente a las propias limitaciones es un síntoma de debilidad o cuanto menos de temor ante los demás o ante lo que pueda pasar.

Los entrenadores que niegan la derrota como forma vital, no comprenden que enseñan a sus jugadores a ser débiles frente a la existencia del fracaso. Estos jugadores conviven con el éxito y se acostumbran a él, pero cuando chocan con otros niveles de competencia superior, cuando ven que no consiguen encauzar la cadena del ganador ven a su vez como los valores que les transmitían sus entrenadores (auténticos referentes para los jóvenes) y que formaban parte de su estructura personal se desmoronan.
Creando en ellos una sensación de indefensión y un mal estar que tienden a evitar por todos los medios. En este tratar de huir de la realidad que les aprisiona, a veces encuentran salida en su empeño por luchar a pesar de que su cadena del ganador se rompió. Otras veces, sencillamente, la realidad puede con ellos forzando el abandono de la actividad. La pregunta es ¿Cuántos grandes talentos hemos perdido por que estos pilares se han roto? Muchos dirán que estos grandes talentos no lo eran porque no superaron el fracaso. Pero, nunca sabremos si con otra manera de enfocar su formación hubieran superado esta situación.

Recientemente, en un curso para entrenadores, Ramón Jordana3, llegó a señalar que la experiencia del fracaso no debe ser rechazada, es más, concluyó que debería ser buscada. Venía a decir que el éxito continuo en formación es síntoma de que las jugadoras no progresan y ni aprenden cosas nuevas que les enriquecen en su formación global como deportistas y personas. Señaló que sus equipos solían perder al principio porque introducía cargas de entrenamiento mental y físicas nuevas en cada microciclo y que según iba transcurriendo la competición, sus jugadoras iban ganando en recursos, en confianza y esto les permitía aumentar su competencia muy por encima del nivel general de la competición y en consecuencia alcanzaban buenos resultados. Estas ideas chocan frontalmente con la idea de la cadena del ganador, puesto que se anteponen los aprendizajes por encima de los resultados.

Posiblemente, queden muchas más ideas en el tintero. Pienso que sería motivo de futuras investigaciones o de una publicación algo más sería que este artículo. En cualquier caso, no quisiera concluir sin llamar la atención de que los entrenadores de formación tendemos hacía una de las dos creencias que se apuntan en todo el artículo. La primera, es la relacionada con la búsqueda de la cadena del ganador, centrada en la consecución del rendimiento inmediato, a medio plazo y final. La segunda es la que está vinculada con la búsqueda de la realización de acciones, la que apuesta por los aprendizajes por encima de los resultados, la que en una supuesta pirámide de valores pondría los aprendizajes por encima de la victoria.

Respeto a los entrenadores que se aferran a la cadena del ganador, pero no por sus creencias a este respecto, si no por sus conocimientos, por su dedicación al deporte y por su intención de mejora en la formación de jóvenes deportistas. Personalmente, me sitúo claramente en la segunda de las creencias. Apuesto por ella por que he aprendido a contener esas ganas de ganar inmediatas y continuas, sabiendo que para mí lo mejor de la bebida de la comida es el último trago que estoy tomando. La cadena del ganador tiene presente y futuro a medio plazo, sabemos sus límites porque es y ha sido la manera más tradicional de formar jugadores.
Mientras que la otra alternativa tiene prospectivas de futuro. Invito a los protagonistas en la formación de jugadores a reflexionar sobre los siguientes aspectos:

Primero, el éxito de jugadores y entrenadores en categorías de formación ¿debe medirse por la cadena del ganador?

Segundo, ¿formamos para crear verdaderos ganadores? Personalmente creo en aquellos que han sido perdedores en algún momento pero que gracias a su esfuerzo y su talento han terminado por superar y corregir parte de la línea

curva, queriendo alcanzar un ideal que ellos mismos saben que no existe pero al que tienden a ir.
Tercero, y último, ¿deberíamos tener en cuenta que una ventaja en el marcador puede generar una desventaja a nivel técnico, táctico, físico-motriz y mental en la formación de los jugadores?

brito27
Novato
Mensajes: 2
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Mensaje Re: Interesante Documento sobre De ganar y perder en Formacion
on: April 11, 2011, 18:16
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brito27
Novato
Mensajes: 2
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Mensaje Re: Interesante Documento sobre De ganar y perder en Formacion
on: April 11, 2011, 18:18
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Me podrian enviar este tema a mi correo jorgebrito27@hotmail.com

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  • #1 escrito por Francisco
    hace 6 años

    Tristemente, lo que se ve en los videos, es una realidad, incluso no sólo en el ambito del baloncesto, aprendí de jugador que lo que pasa en la cancha , también es un reflejo de lo que pasa en la vida, por eso creo que la figura más importante del equipo es el entrenador, es el padre del equipo y el que va a impartir su propia filosofía, en el video se ven dos tipos de entrenadores. dos tipos de filosofias de vida, evidentemente siempre gana la buena, el de la deportividad.

  • #2 escrito por Hugo Cesar Vega
    hace 6 años

    HOLA AMIGOS DEL BALONCESTO SOY DE ARGENTINA ESTOY INTERESADO EN LOS MATERIALES TECNICOS DE BALONCESTO SI PUEDE SER EN DVD . MANDARME CATALOGO CON LOS TITULOS .
    ESPERO PRONTA RESPUESTAS UN ABRASO HASTA SIEMPRE

  • #3 escrito por alvaro
    hace 4 años

    Comparto en facebook como se indica pero nada de los pdf que ocurre?

  • #5 escrito por lopopreguntaselo
    hace 4 años

    hola